Emiliano Elías · · 8 min Lifestream

Recorriendo bodegas por Mendoza con amigos

Hace varios meses planificamos para el fin de semana largo de marzo, hacernos una esacapada por las bodegas de Mendoza. Ese fin de semana llegó y estuvo increíble.

Hace varios meses planificamos para el fin de semana largo de marzo, hacernos una esacapada por las bodegas de Mendoza. Ese fin de semana llegó y estuvo increíble. Tuvimos varias cosas a favor, pero principalmente que 1 del grupo le gusta todo el folklore del vino (a mi también pero no conozco tanto como mi amigo) y que su mujer no toma vino así que era la conductora designada para las vueltas de todas las bodegas.

El día que llegamos, nos fuimos directo para el Lodge que habíamos reservado. Se trata de NOI Lodge, un complejo pequeño de 4 cabañas en el medio de un viñedo. Un poco nos la jugamos porque el lugar abrió hace menos de un año y si bien las fotos parecían que el lugar estaba bueno, al ser nuevo no tenía muchas reseñas. Pero la suerte nos jugó una excelente pasada y no sólo el lugar es divino sino que la comida era increíble.

Dejamos los bolsos y nos fuimos a las 5 de la tarde para la primer bodega que teníamos reservada: Zuccardi, puntualmente, Piedra Infinita.

Hicimos la recorrida habitual, nos llevaron a conocer la bodega y luego nos quedamos a cenar ahí.

Para ser la primer bodega, la comida estuvo muy buena y la bodega era imponente. Vuelta al Lodge y a dormir.

Alfa Cruz y Fiesta

El segundo día teníamos reservado para ir a Alfa Crux. Ya nuestro amigo experto nos había dicho que la arquitectura del lugar era de otro planeta y no se equivocó. No solo por el tamaño sino por el estilo. El techo enorme que volaba suspendido sobre cuatro columnas de hormigón que aparte funcionan como tanques para almacenar y estacionar el vino hacen que el lugar parezca de ciencia ficción.

Luego de un paseo por la bodega y una breve degustación, almorzamos ahí mismo porque teníamos reserva. El lugar estaba muy bueno, con una lagunita artificial de vista en el medio de la nada con la cordillera de fondo.

La comida fué de lo mejor que comimos en todo Mendoza. En una encuesta post-viaje que hicimos entre todos, salió como la mejor gastronomía de todo el viaje. Y eso que pasamos por otros lugares que te cuento más adelante.

Mientras estábamos en la bodega, nos recomendaron ir a la fiesta que se hacía ese día a la noche. Pensábamos que era una fiesta más «de pueblo» y cuando indagamos un poco más, no pudimos decir que no.

Se trataba de La Morada Food & Wine Fest, en su tercera edición. Se hace una vez por año y convoca a las 100 mejores bodegas de Mendoza y a cocineros con Estrellas o Menciones Michelin. Sacamos entradas y nos fuimos al lodge a prepararnos.

Partimos a la fiesta que estaba como a 40 minutos en auto del lodge metido en una ruta de tierra en el medio de la nada con una vista de toda la cordillera.

Todo estaba súper organizado, con DJ, escenario y una ambientación brutal. Lo mejor de muchos mundos juntos: Amigos, ubicación, buena comida, buena bebida, buena música.

Como a las 23:30 la fiesta estaba terminando a su fin así que partimos rumbo al lodge a estrellarnos en la cama después de un día de puro vino y morfi.

Experiencia culinaria en Doña Paula

El tercer día teníamos reservado una experiencia en Doña Paula, una bodega bastante conocida que tiene sus premios, incluído uno al mejor vino del mundo según Decanter – puntualmente el Doña Paula Estate Malbec 2021 que costaba unos 12 dólares – que incluía participar en la preparación de la comida.

Apenas llegamos, nos estaban esperando Antonela con el cocinero con una copa de vino (como debe ser), unos gorritos muy estilo Doña Paula, y una introducción sobre la bodega y su filosofía.

Luego paseamos por el lugar y nos fueron mostrando las instalaciones y los viñedos para llegar a donde estaba el cocinero esperándonos para empezar a cocinar.

Por suerte no es que nos hacían realmente cocinar, sino que ayudamos a preparar la entrada. Un sofrito con tomates cherry y un par de cosas más que estaba increíble y una humita que también nos llevamos la receta a casa.

Luego, vino la comida con maridaje donde probamos un par de vinos que desconocía de la bodega.

El día que nos tocó fué increíble. La experiencia en Doña Paula fué súper recomendable. Te atienden diez puntos así sean 2, 6 o 20 personas.

A la tarde volvimos al lodge y cenamos ahí. Mención especial para el cocinero de NOI (la cocina se llama Jarilla Cocina) que no sólo cocinaba como los dioses, sino que participó de la fiesta de La Morada Food & Wine sin tener Estrella Michelin, pero fué convocado por su trayectoria. Y no sólo eso, sino que fué el 2ndo chef que más platos vendió en ese evento. La receta de la humita que nos ofreció en esa fiesta, me la guardo para mí.

Finca Decero y Bodega Belasco Baquedano

Último día completo de nuestro viaje, teníamos reservado ir a Finca Decero. Un lugar que realmente es soñado. Según nos contaron es un lugar que mandó a construir un billonario suizo, dueño de una de las cementeras más grandes de Europa, al enamorarse de Mendoza. Como cuando uno se quiere dar un gustito en el super y te comprás un jamón crudo español, un quesito, algo. Bue, el tipo se compró nosecuantas hectáreas en esa zona y construyó una finca totalmente de cero (de ahí el nombre). Todo. Hasta los árboles están meticulosamente plantados para mostrar la cordillera atrás. Y la casona estilo español copia la forma de la cordillera. Una postal única. Y te la llevás puesta apenas entrás al lugar.

Luego tuvimos una recorrida guiada por el lugar donde nos contaban de la historia de la finca y de su capacidad de producción. Si mal no recuerdo, ellos producen unas 400.000 botellas al año (vs. Catena que produce 30.000.000 o Zucarrdi que produce 6.000.000) lo que es bastante poco y se exporta prácticamente todo. No tienen muchas variedades pero debo reconocer que lo que probamos acá merece una especial mención, no sólo el tinto sino el blanco, especialmente el Signature Rosé. Y eso que no soy de tomar vino blanco.

Luego almorzamos en el lugar. La comida estuvo bien (no wow) y partimos rumbo a una bodega que era sorpresa para todos porque no la teníamos en el itinerario.

Ahí cerca, a unos 15 minutos, fuimos a Belasco Baquedano, una bodega que Dani, quien conoce y había estado, nos llevó. Se trata de una bodega familiar española, hoy comandada por Mikel Belasco quien iba a venir pero por temas de logística, estaba en Chile y no pudo cruzar.

Esta bodega es la que tiene la sala de aromas más grande de latinoamérica. Un salón enorme con varios atriles pequeños de acrílico donde uno puede intentar identificar diferentes aromas que suelen estar presentes en los vinos.

Después de merendar (?) ahí, nos volvimos al hotel donde cenamos nuevamente de la mano de nuestro chef favorito de Jarilla cocina.

Salentein, Casa Vigil y vuelta

Nuestro último arrancó partiendo de NOI Lodge para ir camino a bodega Salentein.

Lo que es el lugar de guarda de Salentein es increíble. Un lugar bajo tierra (parecido a Alfa Crux) pero redondo, grande, lleno de barriles de roble cargados de elixir. Todo el lugar parece un museo (tienen un museo). Hicimos una recorrida por el lugar y también tuvimos un pequeño espacio de cata de vinos.

Después de recorrer la bodega, pasamos por el museo y salimos rápido para Casa Vigil donde nos esperaban para almorzar ya que quedaba de camino a Mendoza donde teníamos el vuelo de vuelta.

El lugar es para comer y está muy bien puesto. Tiene un espacio donde podés comprar algunos libros, vinos, aceites y otras cosas de él y de otras bodegas. Almorzamos ahí y partimos rumbo al aeropuerto de Mendoza para esperar nuestro vuelo de regreso a casa.

Pasamos 5 días a puro vino, morfi y risas. Es un plan súper recomendable para hacer con amigos. Pero es importante tener todo reservado con bastante anticipación (1-2 meses antes). Y no sugiero hacer más de una bodega por día porque entre recorrida, degustación y comida, se te van 4 horas tranquilo. Y hacer eso dos veces en un mismo día es demasiado.